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¿Por qué ocurren los sismos?

Apolonio Juárez Núñez

Laboratorio de Ciencias Aplicadas, UAP

 

 

 

Un sismo o temblor es una sacudida momentánea de la corteza terrestre. Pero ¿por qué ocurre un temblor?

 

Resulta que la corteza terrestre no es uniforme, sino que está dividida en doce grandes zonas, que reciben el nombre de placas tectónicas. Cuando las placas tectónicas chocan y se rompen o se deslizan unas respecto a las otras, se libera una enorme cantidad de energía. Esta energía se propaga en forma de ondas produciendo un temblor o sismo.

 

La intensidad de un sismo se puede medir por dos escalas. La primera es la escala de Mercali, que se basa en los daños que el sismo ocasiona al hombre y a sus construcciones. La segunda es la escala Richter basada en las amplitudes de los gráficos que proporciona un sismógrafo. Un temblor de poca intensidad, por ejemplo uno menor a 3.5 grados Richter, no es perceptible sin instrumentos. Un sismo de entre 4 y 5.5 grados es perceptible aún sin instrumentos y casi no causa daños. Sin embargo, cuando se produce un sismo de intensidad mayor a 6 grados, los daños ya son considerables.

 

Por ejemplo, el sismo del 19 de septiembre de 1985 en la ciudad de México fue de 7.5° y causó  graves daños. El sismo que sacudió a Puebla, Oaxaca y a otros estados el pasado 15 de junio llegó a tener una intensidad de 6.7° Ritchter.

 

Es impredecible e inevitable que ocurran  temblores. En las estaciones sismológicas del país, a diario se registran más de dos sismos. Afortunadamente la mayoría de ellos tienen intensidades  menores a 4.5°.

 

Para prevenir posibles daños originados por los sismos y puesto que la Ciudad de Puebla está situada en una zona sísmica, tendremos que construir nuestras viviendas y edificios  más resistentes a los movimientos de la tierra, reforzar las existentes para disminuir riesgos y promover una cultura que nos permita reducir al máximo los daños.