Al
hablar de contaminación ambiental generalmente nos referimos a la
contaminación del aire, del suelo y del agua. Sin embargo existe
otro tipo de contaminación que pocas veces tomamos en cuenta: nos
referimos a la contaminación en el ambiente generada por las
innumerables fuentes de Radiación Electromagnética no
Ionizante(REMNI), que
han surgido como consecuencia del avance de la sociedad
industrial.
Por
REMNI entendemos toda radiación que no tiene la energía
suficiente para ionizar átomos (esto es, radiación, que a
diferencia de los rayos x y ultravioleta, no es capaz de separar a
los electrones de sus átomos). Esta radiación está constituida
fundamentalmente por la porción del espectro electromagnético
que se localiza desde el rango de extra baja frecuencia (ELF),
hasta el de super alta frecuencia (SHF), incluyendo la
región de las ondas de radio.
Son
fuentes emisoras de REMNI toda línea de conducción de
electricidad, todo aparato electrodoméstico (refrigeradores,
batidoras, licuadoras, radios, televisores, juegos electrónicos,
hornos de microondas), computadoras, así como todo tipo de teléfonos,
incluidos los celulares, y sobre todo, las fuentes emisoras de señales
de radio, televisión y microondas.
El
uso de estas fuentes emisoras obliga a considerar a REMNI como una
forma mas de contaminación ambiental, que a diferencia de la
contaminación atmosférica constituida por los residuos químicos
que surgen primordialmente a partir de los motores de combustión
interna de los automóviles (incluido el ruido), no necesita del
aire para propagarse.
La
pregunta fundamental en estos momentos va en el sentido de
clarificar si la contaminación por REMNI está afectando de
manera negativa la salud del ser humano.
Al
respecto se ha desatado una gran controversia porque se han
reportado estudios realizados por instituciones muy prestigiadas
que han demostrado que, bajo condiciones extremas y para
determinados grupos de personas, REMNI es el origen de daños al
ser humano. Sin embargo también se han dado a conocer otros
estudios tendientes a rectificar a los primeros.
En
la
Universidad Autónoma de Puebla y específicamente en el
Instituto de Ciencias y en el Laboratorio de Ciencias Aplicadas de
la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, hemos constituido un
grupo de investigación sobre este tema.
A
continuación, en una primer etapa, presentamos algunos aspectos
sobre REMNI y en una segunda etapa nos ocuparemos del origen físico
y de algunos estudios realizados en la zona metropolitana de
Puebla.
Los
estudios realizados en diferentes universidades e instituciones
académicas parten del hecho de que tanto en nuestras casas y
oficinas como en el aire libre, estamos continuamente expuestos a
REMNI y a sus consecuencias.
En
estas condiciones, se habla entonces de niveles de exposición
ocupacional y ambiental. Al respecto, diversos organismos
internacionales han propuesto la adopción de
limites máximos de exposición, mismos que varían en
función de la frecuencia de operación de la fuente emisora de
radiación.
Los
resultados obtenidos mediante estudios epidemiológicos y de
laboratorio, han proporcionado los criterios básicos para
determinar los máximos niveles de exposición permisibles tanto
en condiciones laborales como en ambientales. Entonces surge la
pregunta sobre los efectos que podrían presentarse en la salud
del ser humano si es que no son respetados los máximos niveles de
exposición.
Para
abordar este problema debemos comenzar por decir que la interacción
entre este tipo de radiación y nuestro organismo ha estado
presente en todo momento, puesto que la Tierra tiene un campo magnético.
Este campo magnético protege a la vida sobre la superficie
terrestre. El problema ha surgido por el hecho de que las fuentes
de REMNI se han incrementado notablemente en las últimas décadas.
Así,
sus efectos son motivo de investigación y de gran controversia,
puesto que grupos de investigadores, ecologistas y ambientalistas
han visto en ellos la causa de diversas enfermedades. Por tal razón,
en algunos países desarrollados, los grupos ecologistas realizan
actividades que se oponen a la instalación de líneas de alta
tensión cuando previamente no se ha efectuado el estudio de
impacto ambiental, lo mismo ocurre con las instalaciones de
antenas transmisoras para teléfonos celulares, radiodifusión,
televisión, microondas etc
En
tanto, otro grupo de científicos comenta que este alarmismo es
injustificado, pues sus investigaciones no han demostrado
relaciones significativas entre la exposición a los campos
electromagnéticos y los problemas de salud. Al
respecto ha surgido una controversia respecto a los efectos que
tiene la exposición a REMNI por parte de los organismos vivos,
puesto que existen estudios que aseguran que existe daño y también
han aparecido otros estudios que aseguran lo contrario. Para
tratar de aclarar este punto recordemos lo siguiente:
Los
organismos vivos siempre han vivido bajo la influencia de campos
eléctricos y
magnéticos. El primero de ellos y quizá el más
importante, es el generado por nuestro planeta Tierra, que protege
a la atmósfera y a la vida de las partículas de alta energía
que llegan del espacio. Adicionalmente existen campos electromagnéticos
locales producidos por las fuentes que citamos en el primer párrafo
de esta contribución.
Los
campos electromagnéticos tienen su origen en la carga eléctrica
y la carga eléctrica está presente en todas las actividades que
desarrollamos y que se presentan en la naturaleza. El problema ha
surgido desde el momento en que la sociedad industrial inició el
aprovechamiento de las propiedades electromagnéticas de la
materia y las aplicó a incrementar las facilidades que tiene el
ser humano para desarrollar sus actividades, como sucede en todos
los aparatos electrodomésticos, que debido al uso de la carga eléctrica(en
reposo campos eléctricos y en movimiento campos magnéticos),
generan radiación electromagnética.
Las
radiaciones electromagnéticas son ondas que se propagan por el
espacio y transportan energía, misma que podrá ser absorbida en
el material orgánico o inorgánico en el que incida. De aquí que
una vez que esta señal de radiación es absorbida sus efectos
dependerán de: la frecuencia de la radiación (entre otras cosas,
esta determina el nivel de penetración), de su modo de propagación
, tipo de modulación, potencia, tiempo de exposición,
condiciones especificas de exposición, etc.
Los
campos emitidos por los aparatos electrodomésticos y por los
cables de alta tensión que operan a bajas frecuencias normalmente
no tienen energía suficiente como para alterar directamente
los enlaces químicos. A lo más, pueden hacer vibrar las
moléculas y calentar los tejidos.
Las
corrientes inducidas por los campos electromagnéticos a las que
nos exponemos normalmente son muy pequeñas (del orden de
nanoamperes), intensidad inferior a las corrientes naturales de
nuestro cuerpo.
En
nuestros hogares, las radiaciones más comunes, son las de muy
baja frecuencia, Elf (frecuencia extremadamente baja a 60 hertz).
Estas se originan en la fuente de la computadora, el secador de
pelo, la batidora, el refrigerador , t.v. etc. La mayor densidad
de flujo magnético se registra en las cercanías de pequeños
aparatos que tienen un blindaje exterior ligero, como la
licuadora, el exprimidor, las máquinas de afeitar eléctricas y
los secadores de pelo (véase recuadro). Los motores de los
grandes electrodomésticos, por el contrario, están provistos
normalmente de un
buen
blindaje.